Oyarbide denunció amenazas de muerte

Oyarbide se puso a llorar al aire: “Que Bonadío por Dios me venga a buscar a mi casa”.

Dijo que le dejaron una nota en su domicilio particular y que desconocidos lo siguieron por la tarde y le hicieron señas como si estuvieran percutando un arma. Ya tiene custodia de la Gendarmería Nacional.

BUENOS AIRES.- El exjuez federal Norberto Oyarbide se quebró y se puso a llorar ayer durante una entrevista con Baby Echecopar, que le dijo que delatara a todo el mundo y no se dejara presionar.

“Tengo úlcera sangrante y medicación de por vida”, dijo el exjuez.

El exjuez federal Norberto Oyarbide se quebró y se puso a llorar durante una entrevista con Baby Echecopar, que le dijo que delatara a todo el mundo y no se dejara presionar.

“Tengo úlcera sangrante y medicación de por vida”, dijo el exjuez.

“Te van a terminar metiendo en cana a vos”, le contestó Echecopar.

“Hay cosas que no puedo contestar”, respondió Oyarbide.

“Norberto te adoro, pero no tenés más oportunidades”, le advirtió Baby.

“Yo mencioné que para la obtención de aquella famosa resolución de enriquecimiento ilícito hablé con Javier Fernández y con Jaime Stiuso”, reconoció.

Y avanzó: “En realidad ellos eran empleados de una persona que era sí de quien emanaban todas las responsabilidades y es la persona que falleció, el esposo de la Presidenta (SIC)”.

Luego se quebró y dijo que tiene miedo que lo maten. “Que Bonadío por Dios me venga a buscar a mi casa”, dijo sollozando.

“Te tienen como un garca y no sos así”, le aseguró el periodista.

Ayer, el exjuez admitió que tuvo presiones para favorecer con sus fallos a los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).

“Expliqué quiénes me apretaban el cogote (cuello) para que sacara las causas de los Kirchner”, dijo tras dar su testimonio en la causa que investiga el presunto pago de sobornos a funcionarios kirchneristas.

Oyarbide declaró ante el juez federal Claudio Bonadío, a cargo del caso iniciado a partir del hallazgo de ocho cuadernos escritos por el chofer de Roberto Baratta, que fue el “número dos” del ya desaparecido Ministerio de Planificación Federal.

En las anotaciones, el chofer Oscar Centeno registró fechas, direcciones y nombres de personas que supuestamente pagaron o recibieron sobornos. Entre las mencionadas aparece Oyarbide.

“Lo llevé a Nelson (Lazarte, secretario de Baratta) al restaurante Estilo Campo donde lo esperaba el juez Oyarbide y retiró una resolución judicial”, escribió Centeno en octubre de 2015, según el diario “La Nación”, que publicó la trama de presunta corrupción.

El exjuez admitió este miércoles que “en algún momento” vio a Baratta y Lazarte, pero aseguró que las fechas anotadas por el chofer “están todas equivocadas”, y afirmó: “Jamás recibí absolutamente nada”.

Oyarbide fue juez durante más de 20 años y algunos de sus fallos fueron muy cuestionados. En uno de ellos, en 2009, absolvió a Néstor y Cristina Kirchner en una investigación abierta por presunto enriquecimiento ilícito del matrimonio.

En abril de 2016 presentó su renuncia como juez mientras avanzaban algunas investigaciones en su contra por su desempeño judicial.

En tanto, el empresario Angelo Calcaterra, primo del presidente argentino, Mauricio Macri, admitió en entrevistas con la prensa haber recibido “una presión muy grande” para hacer aportes de dinero a las campañas electorales del kirchnerismo en 2013 y 2015.

Calcaterra fue hasta hace un año propietario de la empresa constructora IECSA, fundada por la familia Macri, que aparece mencionada en los cuadernos del chofer Centeno.

El empresario se presentó este lunes en los tribunales para declarar en el caso y reconocer los pagos de dinero. Antes de hacerlo, dijo, habló con el jefe de Estado argentino, quien “no sabía mucho lo que estaba pasando”, comentó Calcaterra.