Líderes del mundo sugieren que el COVID-19 es una oportunidad para abandonar las prácticas que perjudican a la naturaleza y recomiendan poner límites a las actividades extractivas y contaminantes a la hora de brindar ayuda económica a las empresas.
BUENOS AIRES.- El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, instó a los gobiernos a usar sus respuestas económicas a la pandemia de coronavirus para abordar la «emergencia aún más profunda» del cambio climático, en un mensaje por el 50 aniversario del Día de la Tierra.
«En este Día de la Tierra, todos los ojos están puestos en la pandemia de COVID-19, la prueba más grande que el mundo ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial», dijo Guterres, y agregó que “los gobiernos deberían usar su poder de fuego fiscal para impulsar un cambio de la economía «gris a verde».
El Día de la Tierra tiene sus inicios teóricos desde la década de los años 60 cuando se empezaron a escuchar las primeras pequeñas manifestaciones sobre los problemas ambientales dirigidas por el senador de Wisconsin, Gaylord Nelson. En 1966 el senador trató de organizar una protesta a favor del medio ambiente tomando como ejemplos las protestas en contra de la guerra de Vietnam pero no logró su cometido.
Pero no fue hasta el 22 de abril de 1970 que la presidenta de la Organización del Día de la Tierra, Kathleen Rogers llamara a una manifestación pasiva que logró alcanzar a casi 2 millones de personas dentro de Estados Unidos solo ese día. En la actualidad este día es celebrado en más de 180 países que luchan por la protección del medio ambiente y reducción de las emisiones de CO2 en la atmósfera terrestre.
La economista costarricense Christiana Figueres, artífice del Acuerdo de París contra el cambio climático, también hizo un llamamiento para caminar hacia una «Gran Regeneración» económica y ambiental por el planeta, en el marco del Día de la Tierra.
La celebración de este año “coincide con el inicio de la década más importante de la historia de la humanidad, en la que no solo debemos reducir la curva de emisiones globales a la atmósfera sino mantener esa disminución hasta llegar al 50 % para 2030, señala Figueres en una carta.
La economista costarricense subraya la necesidad a corto plazo de controlar la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, para que “los más vulnerables reciban atención médica y financiera en estos momentos de necesidad”. Además insta a los gobiernos a “implementar paquetes de recuperación económica sin precedentes para la creación de empleos y la inyección de liquidez en los mercados”.
“Estos paquetes económicos deben garantizar la productividad y bienestar mientras reducimos algunos puntos las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) este año y por primera vez en la historia”, sugiere.
El futuro bajo en carbono supone “una economía bulliciosa y próspera en la que respiramos aire limpio y podemos reunirnos libremente entre nosotros; donde nuestros sistemas de energía, producción de alimentos, construcción y transporte se han rediseñado para que sean aptos para un mundo más seguro y resiliente”.
Y en relación al uso de la tierra, supone “plantar árboles y preservar nuestros bosques, los manglares, las praderas de pastos marinos y las turberas”.
Asegura que están “a punto de aprobarse los paquetes de financiación pública más grandes de la historia, los mismos que deberían ser las inversiones más avanzadas que hemos visto en la humanidad”.
Figueres sostiene que el “futuro limpio es uno sin carbón o el motor de combustión interna, pero con millones de nuevos empleos en eficiencia energética, vehículos eléctricos, energía renovable, hidrógeno verde, redes inteligentes y fortalecidas en el lado de la energía”.