RIO GRANDE.- El domingo por la noche se desarrolló la final del Torneo Clausura de Futsal AFA en Primera B, y el Campeón fue San Isidro quien se apoderó de un cotejo que estaba a merced de Victoria y que inexplicablemente lo dejó escapar en un final increíble y en una definición no apta para cardíacos, ya que el juego culminó igualado en seis tantos por bando y debieron terminar ejecutando tiros desde el punto penal donde ganó el Santo 3 a 2.
El primer tiempo -que fue parejo por pasajes- fue el Azulgrana el que mejor jugó, no sólo porque se puso en ventaja tempranamente por intermedio de un gran gol de Nazareno Dávoli, sino porque tuvo que remontar un 1-2 de San Isidro que entre el minuto 9 y el 0, Alberto Romero con un golazo al ángulo y Francisco Pérez desde adentro del área, dieron vuelta el score.
Pero a seis minutos del final de esta primera etapa se vio el mejor juego colectivo de Victoria y no solo que igualaron las acciones con un golazo de Caru Ulloa de taco, sino que entre Dávoli y Cárcamo ampliaron las cifras para decretar un claro 5 a 2.
Además, sobre el cierre, descontó el electrizante Héctor Pascacio pero que no sirvió de mucho ya que de inmediato otra vez Ulloa clavó un puntazo al ángulo para colocar el 6 a 3 con el cual se fueron al descanso.
Al iniciar el complemento, sorpresivamente Victoria dejó de jugar; era obvio que se iba a replegar para cuidar la gran ventaja de tres goles que tenía y poder explotar las contras, pero lo llamativo es que se olvidó de jugar, con cambios inexplicables, más allá del cansancio propio de algunos jugadores, pero que no hicieron más que agrandar al rival.
Lentamente San Isidro lo fue empujando y a los 5:31 Fernando Oller llegó al primer descuento; a los 11:47 Walter Oyarzo de arremetida puso a su equipo a tan solo un gol de distancia con algo más de ocho minutos por jugar.
Y por lo que se estaba viendo en el San Martín, todos esperaban el empate de San Isidro ante un equipo inexpresivo, nada que ver con ese gran equipo que jugó en gran forma a lo largo de todo el año, y a falta de 4 minutos, a la salida de un tiro libre el que le pegó duro al ángulo fue Pascacio, un golazo para establecer el 6 a 6.
En los instantes finales cualquiera de los dos lo pudo ganar ya que tuvieron sus chances, aunque hubiese sido injusto a esta altura que se lo llevase Victoria ya que en la segunda etapa no hizo nada por ganarlo, y así fueron a definirlo desde el punto penal.
En los penales, el primero en acertar para San Isidro fue Fernando Roller con un remate seco ante Ezequiel Salamaca quien ingresó para ocupar el lugar de arquero por Patricio Igor. Braian Cárcamo colocó el 1 a para Victoria.
Luciano Muller de poca participación en el partido no se equivocó con su remate y dejó las cosas 2 a 1 para San Isidro, mientras que el remate de Aaron Camino se fue desviado y dejó match point a su rival.
Alberto Romero fue el encargado de tomar el balón y rematar pero se encontró con una gran respuesta de Salamanca que le devolvió la vida a su equipo y Nazreno Dávoli se encargó de igualar la serie 2 a 2-
Con los tres disparos por bando ejecutados, llegó el momento de la muerte súbita, el primero en anotar y no permitir que le anoten iba a ser el Campeón; Eduardo Gago le dio la ventaja a San Isidro y Salamanca estrelló su remate en el palo y así le permitió al Aurinegro coronarse como el mejor.