BUENOS AIRES (NA).- La entidad monetaria adjudicó LELIQ con un rendimiento promedio de 57,89% anual, con alza de seis puntos porcentuales. El dólar cayó 3%, publicó ayer Infobae.
En lo que significó una novedad en la estrategia del Banco Central para calmar al mercado de cambios, la entidad desdobló el viernes la habitual licitación de Letras de Liquidez (LELIQ), para «mejorar la señal de política monetaria y calibrar con más precisión la liquidez del sistema», según comunicó la entidad.
Este viernes enfrentó vencimientos de LELIQ por $185.000 millones. En la primera subasta, minutos antes del mediodía, adjudicó 104.865 millones de pesos. En la segunda, a minutos del cierre de las operaciones, realizó la segunda licitación, por 101.326 millones. Contrajo así unos $19.000 millones, descontado el pago de intereses.
La señal contundente llegó por el lado de las tasas, con un incremento diario entre 4,9 y 7,2 puntos porcentuales, a un promedio de corte 56,765% anual en la primera subasta, y de 59,061% en la segunda. La tasa ponderada en el día fue de 57,89%, con alza de seis puntos porcentuales respecto del jueves.
Se trató del mayor aumento de los rendimientos desde el 30 de agosto de 2018, cuando la tasa de política monetaria subió 15 puntos porcentuales, de 45 a a 60 por ciento.
Con este movimiento, la entidad que preside Gudio Sandleris debió desandar todo el agresivo recorte de los tipos de interés que había activado en febrero, frente a la evidencia de una aceleración de la inflación y, ya en marzo, con la respuesta alcista del tipo de cambio a máximos históricos.
La tasa de política monetaria volvió así al nivel del pasado 14 de enero.
«Las expectativas de inflación ahora están apuntando más a 35% anual, un 3% mensual, y es difícil que se baje. Si hay más inflación y más devaluación, no es un ’28 D’, pero hay un salto de las expectativas sobre las que el Central debe actuar», dijo Amilcar Collante, economista de CESUR (Centro de Estudios Económicos del Sur).
La aceleración de la inflación y la baja de tasas de febrero habían dejado a los plazos fijos con rentabilidad negativa.
Desde Portfolio Personal Inversiones advirtieron que «la combinación de prudencia monetaria del BCRA e incremento del riesgo país y dólar refuerza el escenario ascendente de tasas pasivas, buscando retomar el crecimiento de los plazos fijos», debido a que «en febrero, la renovación de plazos fijos fue la menor desde octubre de 2018 explicado por la fuerte baja de tasas».
Por este motivo, es de prever un pronto aumento de los retornos por depósitos a plazo fijo. Hoy la tasa promedio en bancos privados asciende a 35,26% anual para depósitos a plazo fijo a menos de 60 días, a y a 36,56% para depósitos de más de un millón de pesos (Badlar). Es una rentabilidad menor de 2,5% mensual e inferior a la inflación prevista en el corto plazo.
«Estas tasas de LELIQ son 20 puntos por encima de la inflación esperada, pero el mercado mira toda la curva de tasas del sistema financiero y recién este rango permite tener una tasa real positiva razonable para el inversor de la calle. Con el recorte de febrero las tasas de plazo fijo se fueron a cerca del 30% anual y por eso hubo un traspaso al dólar», describió Ullúa.
«No significa que estas tasas sean atractivas para la economía, por su consecuencia recesiva, pero al menos permiten que la demanda del dólar baje y se estabilicen las expectativas», acotó.
El escenario ascendente de tasas pasivas busca retomar el crecimiento de los plazos fijos
Amílcar Collante explicó que «hubo una subestimación de la ‘tariflación’, es decir, el pass trough (traslado a precios) que genera la suba de tarifas al resto de la economía». Añadió que «hay un efecto de segunda ronda cuando sube el dólar, porque incide en otros precios. Quizás el Gobierno va a tener que mover algún precio regulado».