Comenzaron a escasear los cigarrillos

En los kioscos comenzaron a faltar algunas marcas y la situación obliga a variar el gusto y la calidad. Las tabacaleras frenaron la producción el 14 de marzo al no quedar exceptuadas por el Gobierno, por lo que el faltante podría profundizarse en pocos días. Según una encuesta divulgada el lunes, la cuarentena aumentó el consumo.

Consumidores advierten sobre la escasez de cigarrillos

RIO GRANDE.- En los próximos días podrían comenzar a faltar cigarrillos en kioscos y estaciones de servicio de todo el país, al haberse detenido la producción de las tabacaleras, actividad que no se encuentra exceptuada de la cuarentena obligatoria por la pandemia de coronavirus.
Si bien no hay restricciones en la venta y distribución de cigarrillos, por el momento el Gobierno rechaza que las empresas fabricantes vuelvan a producir el tabaco. Así las cosas, las distribuidoras se manejan con el stock que tenían disponible y la escasez de algunas marcas y variedades ya comenzó a notarse en algunas regiones del país, provocando el reclamo de los kiosqueros que tienen en el tabaco, una de sus principales fuentes ingreso.
Por un lado, esta situación puede llegar a tener un impacto positivo en la salud, aunque no en el bolsillo de muchos negocios, en los que gran parte de su ingreso se debe a la venta de cigarrillos.
Por el momento, la actividad no ha sido considerada como un rubro esencial, no obstante, las empresas buscan maneras de activar la producción y presentar los protocolos sanitarios que requieren las autoridades. Si eso ocurre, normalizar la distribución podría llevar varios días.
Para las estaciones de servicio, la venta de cigarrillos representa en estos momentos un 60% o 65% de la facturación, porque si bien continúan abiertas con una guardia mínima por ser un rubro exceptuado de cumplir el aislamiento, la reducción del tránsito tuvo un fuerte impacto en la economía de los combustibles cuyas ventas se redujeron en un 90%.
La falta de cigarrillos también impactará en otros canales de venta como los 100.000 kioscos de todo el país. “Las distribuidoras ya no tienen cigarrillos o tienen muy pocos y no están entregando las marcas de mayor rotación, es decir, las de mayor demanda», contó Sergio de Acha de la Federación Argentina de Kiosqueros (Fedarki), a LN. «Presentamos nuestro problema a la Unión Industrial Argentina y estamos a la espera de una respuesta. Tenemos productos para unos días más”, agregó.

En la cuarentena aumentó el consumo de alcohol y antidepresivos.

Economía o salud
A pesar del gran daño a la salud que provoca el tabaquismo, en 2019 se vendieron 1.658 paquetes de 20 cigarrillos, por $135.101 millones, de acuerdo a las cifras oficiales.
Pero en materia impositiva también es clave para el Estado, ya que el 80 por ciento del precio que pagan los fumadores por cada atado son impuestos que recauda la AFIP.
Entre los argumentos para pedir la reapertura del sector, las tabacaleras mencionaron la situación económica -afirmaron que pagarán los sueldos completos, sin recortes, de todos los empleados- y señalaron que sin producción y distribución local podría haber un ingreso masivo de “tabaco ilegal” desde países limítrofes.
Además, apuntaron a la crisis que desataría en el sector del cultivo del tabaco, que podría ser un “motor” en algunas economías regionales. El otro factor es el de los kioscos, donde en algunos casos la venta de cigarrillos puede representar un porcentaje importante de la recaudación diaria, de por sí ya en caída por la menor circulación de personas por la pandemia.

Otros consumos
En tanto, un informe que dio a conocer este lunes la Defensoría del Pueblo bonaerense indica que las personas que consumían alcohol, tabaco y antidepresivos o ansiolíticos antes de la cuarentena por el coronavirus aumentaron esa práctica durante el aislamiento obligatorio.
En un comunicado, el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría expuso que «Los indicadores más elevados se dan entre quienes beben alcohol (36,5%) y fuman tabaco (40%), y le siguen quienes consumen antidepresivos o ansiolíticos (10,1%)», detalla el informe.
El Defensor del Pueblo Adjunto y coordinador del Observatorio, Walter Martello, explicó que «el consumo de tabaco, alcohol y drogas empieza a ajustarse a una nueva realidad caracterizada por la COVID-19, la emergencia sanitaria y el aislamiento social obligatorio».
El estudio -que se realizó a través de una plataforma online durante la primera semana de abril y abarcó a 506 personas mayores de 18 años residentes en la provincia de Buenos Aires- indicó además que la mitad de quienes experimentaron con nuevas sustancias (48%) reconoció que se le hará muy difícil dejar este consumo.
«Otro dato para tener en cuenta es que una enorme mayoría de quienes recurren a las sustancias reconocen que ese consumo impacta negativamente en sus relaciones interpersonales, en un contexto donde resulta de vital importancia poder mantener la tolerancia y la convivencia pacífica dentro de los hogares», dijo Martello.